En los Cafés de la Luna: breve análisis.

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Portada del Poemario analizado, En los Cafés de la Luna (año 2012)

Introducción
En los Cafés de la luna es una obra poética con un título a mi parecer muy acertado. De una parte los Cafés; esos espacios que suponen un oasis en el camino y que proponen parar unos segundos para reflexionar y despertar de nuestra realidad. Por otro lado la Luna; la inspiración, la musa, aquello que es desconocido, la inopia. El astro que nos permite viajar a nuestros sueños e irrealidades.

Según se referencia en la obra, el autor ha escrito estos versos entre los años 2002 y 2009, en su mayoría, en diferentes cafeterías conocidas de la ciudad de Barcelona; tales como el bar Zurich, el Caelum o la coctelería el Paraigües, pasando por el ya desaparecido Vips de la Ramblas. Una inspiración que ha llevado consigo deambulando por esta ciudad tan cosmopolita y de la que se concretan escasamente las obras poéticas que en ella se generan.

72 poesías clasificadas en cinco capítulos, con sus correspondientes títulos y subtítulos; Amando Gravemente (Tránsito para el olvido), Vidas de náufrago (Pasajes de lo advertido), Natural presencia (Breve de lo inabarcable), Laberinto interior (Improntas en singular) y por último El ser de Piedra (…y otros lamentos). Segmentación que, a mi modo de entender, contiene tres protagonistas principales; el tiempo, el individuo y la naturaleza.

Breve análisis de la obra
El tiempo se convierte en el protagonista, y acaba siendo el hilo conductor de todos los poemas. Con su incansable paso, fomenta o destruye todas las sensaciones del individuo, sin apenas pedirle permiso. Por otra parte, está el individuo, un ser complejo pero que se nos muestra como un muñeco de trapo al que le suceden todos los acontecimientos. Recibe reveses de sus sentimientos y es presa de sus emociones. Y por último la Naturaleza, mera espectadora del devenir del individuo en el tiempo.

Para entender mejor cómo el autor comprende y se relaciona con estos tres aspectos he escogido pequeños párrafos de poemas para comentarlo. Empezaré por el tiempo que es el hilo conductor. Este fragmento es de una poesía que se titula ¿Qué secreto buscas?

Hoy es hoy,
el único hoy que existe.
También fue mañana,
como ayer será.

¡Todo es uno!
Sólo hay un tiempo…

El autor nos muestra una visión del tiempo realista. Algo que se nos escapa de las manos, un ser al que no podemos controlar y que nos hará infelices hasta que no seamos consciente de ello. Nos propone pues que vivamos con intensidad cada momento, aprovechando el presente, pues es lo único real.

El otro tema a tratar sería el individuo; sus sentimientos y sus emociones, que están vinculadas al tiempo.  Como no podía ser de otro modo, la mejor forma de explicar los sentimientos del individuo va a ser a través del Amor, y el Desamor. Este aspecto puede ser concretado analizando la primera y última estrofa de un poema titulado Amor Cronológico, que narra a la perfección como el amor sublime, acaba siendo pulverizado y aniquilado por el paso del tiempo.

“Hace un año
que dos éramos uno,
que todo era fiel y constante,
complaciente, fluido, dulce…”

En definitiva, un amor que surge espontáneo, fluido, perfecto y sin ningún esfuerzo. Pero pasa el tiempo y el poema concluye tal como:

“ En este último segundo…
¡Ya no sé cómo inventarte!
Y aunque ansíe hallarte,
presiento que el tiempo,
será ya mi único amante”

El tiempo devastador, se llevó el amor de una manera fulminante y por mucho que se quiera recuperar, ya no se puede hacer nada al respecto.

En relación a cómo el tiempo genera el amor y el desamor el autor nos presenta otro personaje, que en este caso sería secundario, que es la Soledad y al que le dedica dos puntos de vista. El primero sería la soledad desde el desamor -me has roto el corazón, me has abandonado y me has dejado solo-, que se refleja a la perfección en este fragmento:

“Lejos. Es tan solo una palabra.
Cinco trazos negros que desatan
un nudo en la garganta”

Y el segundo punto vista sería una soledad entendida como introspección. Que bien puede ser el resultado de la soledad provocada por el desamor, pero que en cualquier  caso es una soledad buscada, como reflejan estos versos:

¡No me hables!
¡No me grites!
¡No me cambies!
Deja que viva la soledad,
solitario, sobre el lodo…

En definitiva, aléjate de mí, he entendido que estoy solo, así que ahora olvídame y déjame vivir mi soledad aunque sea desde lo más bajo y olvidado.

Y por último está el personaje espectador: La Naturaleza. Una Naturaleza a quien parece importarle muy poco lo que le acontece al individuo pues ha entendido que el tiempo lleva el mando. Así que no se resiste al cambio que le provoca el tiempo.

Y uno de los poemas que lo define a la perfección sería el que se titula Lógica de paso y que hace una fotografía, nunca mejor dicho, del contraste de las sensaciones y emociones en la Naturaleza. He aquí un fragmento:

Armonía natural
¡Piedras y agua!
Silencio natural
¡Nubes y arañas!
Movimiento natural
¡Hojas y ramas!
Sentimiento natural
¡Espíritu en calma!

El sentido de estos versos se orientan hacía la idea de que todo lo que nos acontece en nuestro interior está también en el exterior, en la Naturaleza misma.

Para concluir debo indicar que a nivel técnico las poesías que componen esta obra son exquisitas, las descripciones e imágenes son “de foto” y permiten al lector trasladarse a los lugares y a las emociones descritas.

Por Munts Puig Pla, periodista y licenciada en filología hispánica. Año 2012.

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